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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía Salvadoreña

CLAUDIA LARS

BIOGRAFÍA Carmen Brannon, conocida en el mundo de las letras por Claudia Lars, nació en Armenia, departamento de Sonsonate, el 20 de diciembre de 1899 y murió en San Salvador el 20 de julio de 1974. Sus padres fueron don Patricio Brannon y doña Nela Vega de Brannon. Claudia Lars surge en el momento tardío del romanticismo en América; "se le puede considerar como una poeta post-contemporánea por el uso legítimo que hace de un tipo de imagen y de metáfora en abierto desafío con la tradición. Pero no se trata solo de los aspectos formales, esteticistas. Enrumba en la nueva poesía por otros valores intensos, en los contenidos líricos de última hora, y que podríamos sintetizarlos así: 1.      Un anhelo conturbado de la religión acaso solo vagamente deísta. 2.        Hacia el respaldo de la solidaridad humana, en su latido y sentido de comunión, aunque no en su más explícito apolítico. 3.      Afirmación simple...

CANCION QUE TE HIZO DORMIR

Canción que te hizo dormir La noche del mundo: ¡qué largos cabellos!... Los suelta en la torre, la torre del viento. Los peina en el valle, los trenza en el cerro, los abre en las ramas frías del almendro. ¡La noche del mundo: qué oscuro su cuerpo!... En él transforman las cosas del suelo: el lirio descalzo se calza de acero; el loro se vuelve piedra de silencio; la errante neblina, ángel medio ciego; y el naranjo en flor, un oso de hielo. La noche del mundo: ¡qué nombre de sueño, qué barca volante, qué tiempo sin tiempo! CLAUDIA LARS FUENTE: Lars, Claudia. (2008). La casa de vidrio. (1a. Ed.). San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos.

UN RANCHO Y UN LUCERO

Un rancho y un lucero Un día -¡primero Dios!- has de quererme un poquito. Yo levantaré el ranchito en que vivamos los dos. ¿Qué más pedir? Con tu amor, mi rancho, un árbol, un perro, y enfrente el cielo y el cerro y el cafetalito en flor... Y entre aroma de saúcos, un zenzontle que cantará y una poza que copiará pajaritos y bejucos. Lo que los pobres queremos, lo que los pobres amamos, eso que tanto adoramos porque es lo que no tenemos... Con sólo eso, vida mía; con sólo eso: con mi verso, con tu beso, lo demás nos sobraría... Porque no hay nada mejor que un monte, un rancho, un lucero, cuando se tiene un "Te quiero" y huele a sendas en flor... ALFREDO ESPINO

CUESTIÓN DE CORAZON

La cárcel hace todo lo posible por doler: es la húmeda tumba de los días más solos; el odio a cuatro muros sin hiedra en que se prenda la sonrisa; es la cruel, muerta mano que introduce sus múltiples dedos azules por los poros para llevarnos su fría suciedad hasta donde estaría el alma; es la noche de hierro que nos cae de pronto; el pozo sin estrellas donde se olvida hasta el olvido, donde el silencio suena como un duro tambor desesperante. Pero hasta la cárcel puede llegar a amarse, cuando uno tiene suficiente corazón... ROQUE DALTON FUENTE: Dalton, Roque. (1980). La ventana en el rostro. San Salvador: Editorial Universitaria

ODIAR EL AMOR

La luna se me murió aunque no creo en los ángeles. La copa final trascurre antes de la sed que sufro. La grama azul se ha perdido huyendo tras tu velamen. La mariposa incendiando su color, fue de ceniza. La madrugada fusila rocío y pájaros mudos. La desnudez me avergüenza y me hace heridas de niño.  El corazón sin tus manos es mi enemigo en el pecho.                    ROQUE DALTON FUENTE: Dalton, Roque. (1980). La ventana en el rostro. San Salvador: Editorial Universitaria.

Larga vida o buena muerte para Salarrué...

Larga vida o buena muerte para Salarrué Dios lo bendiga y lo haga un santo don Salarrué Chas gracias por sus dulces guáshpiras por los tentuntazos de ternura con que me ha zomatado las arganillas del corazón que si se muere mañana es viernes las Animas Benditas los cundundeyen y lo hagan seguir camino que San Pascual Bailón me lo ampare y me le tape las veredas del chimbolero y que la Virgen del Perpetuo Socorro y la Virgen de Candelaria Me lo manden bien a la llama para el cielo caballero en un caballo bien maiciado que no sea sombristo ni tan entelerido como el de mi genera Claramount y que para mientras tanto en la vida me lo tenga galán y chelón que no le falte la salud el pisto ni el amor necesario que coma sus tres tiempos y le sobren amigos la pura mar y sus conchas como si hubiera obtenido la piedra azul que vomita la zumbadora cuando es derrotada por un hombre de bien que me le caiga también la bendición del Cipitillo y la del Cadejo Blanco ...

Entrevista a Roque Dalton realizada por Mario Benedetti

                       Entrevista Publicada en “Marcha” el 7 de marzo de 1967 El jurado de poesía del Premio Casa de las Américas (integrado por Efraín Huerta, de México: José Agustín Goytisolo, de España; Antonio Cisneros, de Perú: René Depestre, de Haití: y Roberto Fernández Retamar, de Cuba) tuvo que elegir entre 221 participantes. La decisión fue sin embargo unánime, y premió, no sólo a uno de los poetas más vitales y removedores de América Latina, sino también a uno de los que mejor han sabido conjugar el compromiso político con el rigor artístico. Roque Dalton (autor de La taberna y otros poemas) nació en San Salvador, El Salvador, el 14 de mayo de 1935. Estudió antropología y derecho. Es miembro del PC salvadoreño desde los 22 años; fue dirigente estudiantil y periodista, participando activamente en la política de su país. En varias oportunidades ha estado preso por su actividad revolucionaria, y en 1961 fu...

Arte Poética 1974

Sueños Lejos del Tiempo

                                                               SUEÑOS LEJOS DEL TIEMPO                                                                                  Roque Dalton Hubo un tiempo en el que yo sabía mucho de los muertos. Sí me paraba ante la noche en las últimas calles que mi desolación podía soportar, advertía claramente, sus voces llamándome desde la niebla natal y recordándome tenazmente la futura adhesión al hielo inabarcable de los cuerpos perdidos. Sabía que los muertos giraban agitando sus terribles cabellos de cristal, vestidos de guerrera hiedra, afanosos de utilizar la santa besti...