miércoles, 30 de mayo de 2012

Míentras Viva Esta Orquidea

José Rutilio Quezada




                    Obras del autor


Tiene tres novelas publicadas: "Dolor de Patria" (1984), "La Última Guinda" (1988) y "Las Profecías de Adán Cangrejo, Crónicas Auténticas del Pueblo más Lindo del Mundo" (1994); todas bajo el sello editorial de Clásicos Roxsil.

Otros libros publicados son: "Como los Girasoles, Diario Íntimo de una Batalla Desigual" (2003), "Aquellos Exilios Involuntarios, Memorias de un Entomólogo" (2004), "Heraldos del Nuevo Milenio y Otras Crónicas Auténticas de los Pretéritos Siglos" (2005), "Memorias de mis Alegres Domésticas" (2005). La novela que ahora tengo el atrevimiento de prologar, "Mientras Viva esta Orquídea ", una novela en forma epistolar, con el tema eterno del amor.

Voy a espigar algunos aspectos de las obras, con justo conocimiento de causa por ser su editora. Las dos primeras, publicadas hace veinticinco años "Dolor de Patria" y veinte años "La Última Guinda ", se han convertido, por ser imprescindibles en la literatura salvadoreña, no sólo en best-sellers, sino posteriormente en long-sellers y además, en libros de lectura obligatoria, tal como lo señala el Ministerio de Educación. Esto es realmente trascendental, que dos obras del mismo autor tengan tal demanda e importancia, doblemente respaldadas por el éxito en las ventas y por la aprobación del Estado. Ambas novelas suman ya cerca de cien mil ejemplares vendidos, en un país de no-lectores. ¿Cuál es el secreto o la receta mágica de tal éxito? No lo sé, supongo que a la gente le gustan porque hablan de nosotros. Son libros escritos por un salvadoreño que es conocedor del modo de ser salvadoreño y de la historia nacional, así como de la geografía, tradiciones y costumbres, y por eso pinta el retrato de un país, tal como es. Además, con la contradicción de violencia y ternura de que hacen gala los salvadoreños. Y con la actitud de quien ama a su país.

Tanto la una como la otra tocan el tema de la guerra, vigente cuando fueron escritas. El género más reciente en la historia literaria salvadoreña. Pero han sido escritas de manera diferente: "Dolor de Patria" recuerda todavía al costumbrismo en su mayor cantidad de páginas y sólo al final vemos que se vuelve vanguardista, mientras que "La Última Guinda" tiene un estilo más actual y toca el tema de los indocumentados en los Estados Unidos. Libros que duelen, libros que sangran y que narran las desgracias de -como dice el autor- "un paisito perdido por ahí en la cintura de las Américas". "Las Profecías de Adán Cangrejo, Crónicas Auténticas del Pueblo más Lindo del Mundo ", narra la historia del pueblo natal del escritor y de sí mismo, así como de su esposa. Una narración amena en capítulos, al estilo tradicional de los escritores de la primera mitad del siglo XX; presenta hechos, lugares y personas que han existido y existen, de forma pintoresca e imaginativa, preservando en el libro, la identidad de ese lugar.

"Como los Girasoles, Diario Íntimo de una Batalla Desigual", es una elegía por la enfermedad y muerte de su esposa Melba, caída como muchos, por el cáncer. Edición limitada sólo para familiares y amigos, sin divulgación comercial. "Aquellos Exilios Involuntarios, Memorias de un Entomólogo ", es la recopilación de su trabajo profesional, que edité en una edición del autor, y que está disponible a cualquier lector.

"Heraldos del Nuevo Milenio y Otras Crónicas Auténticas de los Pretéritos Siglos" y "Memorias de mis Alegres Domésticas" son dos ediciones libres del autor, en cantidades limitadas y ahora, veinticinco años después de haber publicado la primera novela, una nueva novela por los mismos editores, un libro diferente que nos ha sorprendido, "Mientras Viva esta Orquídea". Ya antes, el autor nos narró un amor verdadero. Ahora por primera vez, José Rutilio Quezada nos narra un amor inventado.



                     Conclusión



Mientras viva esta Orquídea es una novela contemporánea, no dividida en capítulos, hace gala de un lenguaje clásico y moderno, a veces con términos científicos y tecnológicos. Es asequible al lector actual y es un canto a la Mujer y al Amor. Pone en evidencia el secular machismo, el abuso y la injusticia en general, en particular contra las mujeres, los niños y los pobres. Propone un mundo mejor, sueña la Paz. A veces divertida, desenfadada, como aventuras quijotescas y sanchezcas; a veces difícil, triste; seria sin llegar a lo patético, esta novela es un gran mural de nuestra propia sociedad, como el "increíble mural inmenso que pintó Adán Cangrejo ". Es un mural literario, donde el pintor-escritor va escenificando cada uno de los hechos, hasta tener al final un largo rollo, un códice, a la manera de nuestros antepasados precolombinos.
Auguramos que dicho códice, sea digno de ser conservado para futuras generaciones.


Roxana Beatriz López de Portillo

Fuente: Quezada, J. R. (2009). Míentras viva esta orquidea. San Salvador: Clasicos Roxsil.

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Como Mariposas

Julio Leiva Masin



En Como Mariposas, encontrará una lectura amena, de suspenso y llena de amor y ternura. El lector descubrirá los traumas de una joven arrebatada a sus padres en la guerra, el dolor de una madre y abuela que nunca pierden la esperanza del reencuentro, la incertidumbre de los padres adoptivos quienes la aman profundamente.
También descubrirá los esfuerzos de los militares por ocultar la verdad de los hechos malévolos de los cuales fueron responsables. A través de este libro, el autor nos muestra la cruda realidad del dolor que generó la práctica del robo de niños y niñas durante la guerra civil salvadoreña; también deja al desnudo que los traumas de la guerra perduran por generaciones, y por lo tanto, los tiempos de locura están lejos de ser olvidados. Como Mariposas, más que un relato novelesco, es una búsqueda de identidad y transformación, es la lucha de una familia por liberarse de los traumas de la guerra, es el esfuerzo por restablecer los lazos rotos por la separación forzada, y de limpiarse del odio contra aquellos que los dañaron.

Julio Leiva Masin

Julio Leiva Masin es un escritor de raíces indígenas, nacido en El Salvador en el pueblo ancestral de Izalco. Desde adolescente se identificó con las causas políticas vinculadas a la justicia social y a la lucha contra el militarismo. Participó en el Movimiento Estudiantil Revolucionario de Secundaria (MERS) y en 1977 fue encarcelado y torturado. Un año después, se incorporó al movimiento guerrillero. Tras los acuerdos de paz trabajó en la ejecución de los programas de reinserción a la vida civil de los combatientes del FMLN, terminó su bachillerato y estudió Ciencias Económicas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Desde el año 2000 reside en los Estados Unidos de América con su familia. En la actualidad colabora con la municipalidad de Izalco y las organizaciones indígenas de la región, en pro de los derechos de los pueblos originales y continúa su militancia dentro del FMLN.

Fuente: Leiva Masin, J. (s.f.). Como Mariposas. San Salvador: Arcoiris.

martes, 22 de mayo de 2012

El Cipitío

Manlio Argueta



El Cipitío es una leyenda de origen náhuatl que por siglos ha caminado sin rumbo por los campos de El Salvador. Aunque no es posible fijar sus raíces en un período exacto de la civilización maya-quiché, sí sabemos que está cimentado en la más profunda tradición oral y que todas las generaciones de salvadoreños han jugueteado alguna vez con este amigo imaginario o gozado  de sus travesuras dramatizadas  de viva voz por sus mayores, - quienes por cierto - están impedidos de verlo, pues es un espíritu inocente, visible sólo para los niños. De aquel relato ancestral  que ha vencido al tiempo y al olvido, el autor nos ofrece ahora una versión libre, donde recopila muchas andanzas de ese mágico duendecito, desconcertante entre comales, izotes y jaguares.

Fuente: Argueta, M. (2006). El Cipitío. San José, Costa Rica: Legado


lunes, 21 de mayo de 2012

Geografía del Orgasmo

Miguel Angel Chinchilla



VULVA


Aquí debo decir que soy
Un macho tradicional
Me gusta la revolucionaria la de espesa barba
La rasurada despierta en mí
Cierta sensación de pederastia
Así rapada parece empanada
Y otros cien nombres de la culinaria popular;
Cuando te ponés así de lado parece molusco
Con sus valvas carnosas y rosadas
Y hay algunas tremendas que llegan por Internet
De lolitas obreras de la pornografía:
Nórdicas, asiáticas, caribeñas, salvadoreñas
Todas como sapos lujuriosos
Como cachorros indefensos a punto de morderte
Cual un cerbero que cuida la entrada y la salida
El santo grial que buscaban los templarios
La herida sagrada que nos pierde a los machos
Y es que todos por ahí comenzamos a morir.


Fuente: Chinchilla, M. A. (2011). Geografía del Orgasmo. San Salvador: Ediciones Amate Vos



domingo, 20 de mayo de 2012

Cristales de Colores; poemas para niños

Berta Funes Peraza


Berta Funes de Peraza

Nació el 10 de septiembre de 1911 en San salvador: Hija del Dr. Francisco Funes Pineda, escritor. Cursó Bachillerato en Ciencias y Letras en el Colegio María Auxiliadora". Desde muy temprana edad se manifestó como escritora: a los 16 años sus primeros poemas habían sido publicados en un periódico.
Trabajó como maestra y periodista. De 1927 en adelante tuvo un consultorio sentimental en El Diario de Hoy, luego trabajó en Radio YSAX en los programas  "entre Nosotras", "Dos minutos de Fe" y "De mujer a Mujer". Ingresó a asociaciones como "Defensa Sicial Salvadoreña" y "Ateneo Salvadoreño de Mujeres". Fue fundadora de la "Mesa Redonda panamericana" y Dama Gris (Voluntaria) de la Cruz Roja. Dirigió el Programa Sociológico Literario"en la YSS Radio Nacional. escribió colaboraciones para Diario Latino, Orientación y Diario Nuevo, donde se hizo cargo de una página literaria y otra, exclusivamente femenina.
En 1959 publicó su primer libro titulado "Mensaje en el Tiempo" y hasta 1992, su segundo libro "Cristales de Colores", de poesía infantil. Inédita, tiene mucha poesía mística,amorosa, cuentos y una obra de teatro titulada "El Jornal". "Estampas de Cuscatlán", estilo costumbrista, fue publicado por Clásicos Roxsil en 1994.
Murió el 11 de enero de 1998. Su tumba está en el Cementerio de Santa Tecla.


Cristales de Colores; poemas para niños


La poeta Berta Funes Peraza, sensible intelectual y mujer de gran calidad humana, incansable trabajadora por la cultura del país, nos dejó esta tierna colección de poemas para niños muy pequeños. Tal vez motivada por su trabajo como maestra, se dió a la tarea de su creación, dejando como testimonio el primer poema del libro; poema donde se refleja su caracter maternal. El resto tienen como protagonistas a una serie de animalitos comunes: el sapo, la araña, la hormiha, la mariposa, la tortuga y otros personajes como el payaso, por demás conocido de todos los niños. Finalmente este libro contienedos poemas sobre la Navidad, un tema que siempre atrae a los queridos lectores infantiles.


El Sapito



El sapo, o sapito es feo,
pero no es animal malo,
él se come los insectos
y en el jardín es regalo;

regalo para las plantas
que las libra de gusanos;
no debes tirarle piedras
ni tocarlo con las manos

Mira al sapito saltando,
pero déjalo pasar,
va buscando a los insectos
para poder almorzar.

El sapito sólo sale
para buscar su comida
no hace daño si los niños
saben respetar su vida.



Fuente: Funes Peraza, B. (2007). Cristales de Colores; poemas para niños. (2a. Ed.). San Salvador: Clásicos Roxsil.





domingo, 6 de mayo de 2012

Alma de Cuzcatlan

Pancho Lara




MADRE MIA

Madre mía te doy mis cantares
porque fuiste mi vida y mi guía;
mi tesoro,  mi
fé, mi alegría,
Madre mía, te canta mi amor.

Tu llenaste de luz mi sendero,
luz bendita que calma mis penas,
iOh! qué dulces me son las cadenas
de tus brazos,  ¡oh Madre de amor ... !

No hay cariño tan santo, tan puro,
sacrificio es tu vida de luz,
se marchita tu vida bendita
por tus hijos: tus frutos de amor.

Y hoy que ansioso yo vengo a cantarte,
madre mía te quiero decir.
que me muero de triste agonía,
cuando miro tu noble sufrir ...


FLOR DE IZOTE

Florecitas blancas
como una canción
que brotó del alma
y del corazón.

Es la flor de izote
prodigio felíz
  del ardiente trópico
  iay! una emperatriz.

Bayonetas verdes
custodian las flores,
hojal esmeralda
del izote aquel ...

donde se enredara
  mi tierna canción,
  que brotó del alma
   iay! y del corazón ...


HIMNO AL MAESTRO

El maestro es el noble, artesano
que nos da fervoroso su luz,
y empujado por un raro arcano
va arrastrando callado, su cruz.

Es el niño la frágil arcilla
que modela cazoso y con fe,
y despierta rumores de día,
con la antorcha feliz del saber.

Bendigamos su númen grandioso
que nos libra de la oscuridad.
y cantemos su amor jubilosos,
para toda la eternidad ...

Seamos firmes en nuestros anhelos
 respondiendo siempre con honor,
y premiemos, sin par sus desvelos
con largueza, ternura y amor.


El nombre de Pancho Lara viene a mí envuelto en una emoción de maquilishuats en flor y mulatos rosados, y me lo imagino rompiendo veredas, "enredando horizontes", porque es imposible pensar en él sin que vengan a la mente los paisajes cuzcatlecos y sobre todo la ¿imagen dulce, nimbada de ritmos y ensueños de "El Carbonero. En cada una de sus canciones, Pancho ha puesto una chispa divina de inquietud. De esa inquietud celeste y plena, que bulle en hervores supremos en el pecho de los predestinados. Porque Pancho Lara es eso: un predestinado. Cuando nació, debió Dios escribir con notas musicales su destino, sobre el pentagrama de los
crepúsculos
y las campiñas.

JORGE A. LAINEZ. Revista Cypactly, 9 de julio de 1939.


"La canción, cuanto más salvaje es s pura; cuanto más pura es más bella". "El arte que busca una escuela y se ciñe a ella esto, deja de ser arte para convertirse en cálculo". "Pancho Lara es uno de los precursores de la insubordinación al método, un creador de ritmos espontáneos y sencillos". "la poesía de sus canciones es fuerte, con la fuerza que sólo puede dar la obra poética, la sinceridad. No busca las palabras con el afán hipócrita y ridícula de los clowns del idioma, Dice las cosas como deben decirse, y no como la retórica forza a veces a decirlas.

ROLANDO VELASQUEZ, Diario de Occidente, 14 de noviembre. 1934.


"Pancho Lara es un compositor de canciones nacionales, el más feliz intérprete cancionero que nos ha nacido: su cancion es fiel, nacida del grato dolor de una soledad interna sin más ambiciones que aquella laudable de atrapar las mariposas lindas del terruño, mostrarlas entre los dedos trémulos de emoción y soltarlas entre la gente niña".
"Hacer canciones al niño triste, al apocado niño de Cuzcatlan, es un milagro que Lara ha hecho sin fama, sin truco, sin querer casi".¿Se sabe esto aquí en la capital? bueno pues que se sepa.Cómo hacemos para que San Salvador, el corazón de Cuzcatlan, oiga a Francisco A. Lara con el oido (no con las orejas), sin prejuicio, creyendo en él siquiera a la manera deportiva? Lara sabe lanzar el disco de su canción y cada día bate su propio record.


SALARRUE, Diario Patria, 10 de abril de 1935.

"Las cualidades de la cancion de Pancho Lara son la ternura, diafanidad y sencillez". "Espíritu fino, corazón ingenuo y modesto, temperamento poético y enamorado del terruño, su canción campesina es la mas cuzcatleca que El Salvador ha tenido hasta nuestros días y sus rondas infantiles son dignas de ser oídas al otro lado de las fronteras".
"Motivos y paisajes se han detenido en las cuerdas de su guitarra, en cuadros simples, llenos de gracia y candor".


CLAUDIA LARS, Revista de Turismo, 1938


viernes, 4 de mayo de 2012

... D la Dicha Suprema


Miguel Ángel Chinchilla Amaya




                       PROLOGO

La principal "fuente de inspiración" de un escritor son sus obsesiones, sus manías, sus fantasmas o duendes personales. Con frecuencia, esas obsesiones o duendes coinciden con los sentimientos y mitos de una buena parte de la sociedad. Es entonces cuando la obra literaria hace ¡clic! o hace ¡bom!. En virtud de lo anterior, y por ser lector asiduo de Miguel Ángel Chinchilla, y por ser su compañero y amigo, con mucho gusto comento aquí -para los lectores de esta novela- algunos de sus principales rasgos y valores.
Chinchilla está obsesionado con un duende muy simpático: el Cipitío, que es el "Príncipe de las flores y del amor" en esta tierra de preseas que es Cuscatlán. Una especie de Eros o Cupido guanaco. ¡Qué buena obsesión!
En primer lugar porque es la de un buen sector del "pueblo popular", como diría Miguel; en segundo lugar, porque de esa obsesión ha sacado poemas, cuentos, obras de teatro y, ahora esta jocunda novela para la paz: D la Dicha Suprema.Frente a la forma dominante de narración -la de un personaje que en primera persona cuenta lo suyo- se presenta como variante principal la del "cuento" que se inserta como una pequeña historia dentro de la historia general. Se dan como otras modalidades de la narración: el diálogo; el "testimonio oral"; la forma epistolar; los recortes de prensa; y algunos poemas.
Como otros rasgos de estilo encontramos: las expresiones coloquiales, fiel captación de nuestra habla popular; ciertas experimentaciones o juegos formales, tales como suprimir la "e" de la preposición "de" en todo el capítulo VII ("D La Dicha Suprema "); o la separación de segmentos mediante un ("BomtI”) en vez de la convencional división en párrafos, en el primer capítulo ("Chepe Cruz"); o el empleo caprichoso del paréntesis.
D la dicha suprema es una buena muestra de nuestra cultura mestiza con opción preferencial por los indios. Quiero decir: aquí se reencuentran, con más verdad que en las celebraciones del V Centenario, el mundo indígena (el Cipitío) y el mundo occidental cristiano (el de don Miguel Salazar). Esta fusión se manifiesta más claramente en la onomástica: por un lado tenemos los nombres nahuas o mayas: Cipitío, Ciguacoat, Tamoanchán, Quetzalcoat, Tenancín, Vucú, por otro los nombres cristianos: Jesús, María, Salvador, Sara, Marta, el padre Rutilio, Monseñor Romero, el obispo Medardo Gómez; y más en nuestra historia profana e inmediata, los nombres de Nidia Díaz, Mena Sandoval, el Presidente Cristiani, ARENA, COPAZ. FMLN, ERP, Joaquín Villalobos, Roque Dalton, el Pichón Cea.
Ahora bien, esa conjunción cultural o mestiza se plantea "desde abajo", desde los estratos inferiores, verdaderamente populares, de nuestra sociedad: no hay personajes ni ambientes de clase alta. Los tipos humanos que (re) saltan en estas páginas son los de la canalla: ladrones, putas, chivos, coyotes, soldados-asesinos; o son los guerrilleros y los curas o intelectuales identificados con la pobrería. El más alto status social sería el de don Miguel, un profesor de secundaria y escritor clasemediero. Por otro lado, entre las varias personalidades o encarnaciones del Cipitío, convertido aquí en voz y símbolo máximo de la cultura nacional popular, están las del guerrillero, indio sublevado, vendedor de minutas, escupidor de fuego (dragón-payaso) en las esquinas de San Salvador, chucho aguacatero...
Desde otro punto de vista, la novela es un panorama histórico de El Salvador, pues sobre todo en el capítulo final, al autorretratarse el Cipitío y contar sus andanzas y malandanzas, va reseñando apretadamente las grandes coyunturas del devenir nacional: La conquista española, la colonia, la "independencia", la rebelión de Aquino, la extinción de los ejidos, la masacre de 1932, la guerra recién finalizada, los acuerdos de paz ... En tal vistazo diacrónico, el militarismo ocupa un lugar preeminente, a través de los hechos y situaciones del relato, más acá de la retórica y de la consigna, en la vivencia de los personajes.
En el conjunto narrativo que es D la Dicha Suprema hay, pues, una visión de mundo predominantemente popular, es decir, a favor de las clases oprimidas y revolucionarias: los trabajadores, los indios, los curas y los intelectuales liberacionistas. Sin embargo, hay también un sentido crítico respecto a la izquierda, narrativamente desarrollado.
Al convertir el mito del Cipitío en el centro narrativo de mayor interés, Chinchilla logra (sin matarlos) tres pájaros de un tiro: da un toque mágico (mítico) al relato; obtiene un eje narrativo para 500 años de historia; reconstruye un héroe desde las raíces más profundas del "pueblo popular". Para mejor probar la pertinencia de su aventura pide auxilio a uno de nuestros más relevantes investigadores literarios, el antropólogo y escritor Rafael Lara Martínez, de quien transcribe enjundiosas observaciones sobre el mito en cuestión. Y evoca, muy justamente, el aporte de su tocayo Miguel Ángel Espino, el de la Mitología de Cuscatlán, principal rescatador de la leyenda del Cipitío en la primera mitad del siglo veinte. Concurren, entonces, en este condensado y ameno libro de Miguel Ángel Chinchilla, el realismo mágico y el realismo testimonial, en una eclosión de humanismo y deshumanización, de miserias y risotadas, de denuncias y esperanzas, que harán gozar y reflexionar, a la vez, al buen lector.

Luis Melgar Brizuela

Fuente: Chinchilla Amaya, M.A. (1993). ...D La Dicha Suprema. San Salvador, El Salvador: Arcoiris.

Las Mil y Una Noches de Radio Venceremos


José Ignacio López Vigil




                                   Presentación


Un afiche en la pared de mi cuarto y un cassette mal grabado, eso tenía yo de la Venceremos. Tenía también una enorme curiosidad por conocer esta radio legendaria. ¿Cómo serán los compañeros que trabajan en ella? ¿Cómo se las han arreglado para mantener tanto tiempo en el aire una emisora escondida en la profundidad de Morazán? Lo que parece lejos, aparece cerca. Buscándolos yo, ellos me encontraron primero para que les diera un curso de producción radiofónica. ¿Un curso a una radio guerrillera? Acepto. Donde sea y cuando sea, pero voy. ¿Para dinamizar la programación? Para lo que sea. Presentía que el curso lo iba a recibir yo y no ellos. Yo podía enseñarles unas técnicas, ejercitar unos determinados formatos. Ellos tenían una experiencia inédita, acumulada durante estos diez años de guerra, haciendo radio con el micrófono en una mano y el fusil en la otra, transmitiendo bajo tierra y en medio de las grandes balaceras. Después de las prácticas, me contaban anécdotas. Me contaron cómo fue el primer programa en la Parra de Bambú y cómo rompieron el cerco de aniquilamiento. Cómo burlaron los famosos goniómetros y cómo grababan los corresponsales desde las mismas líneas de fuego. Conocí a los fundadores de la radio, me enteré de sus amoríos en la Cueva del Murciélago, me revelaron el secreto de la muerte de Monterrosa, que todavía no se sabe. Eran historias increíbles. Al principio, las oía con la boca abierta. Luego, abrí la grabadora. Y me puse a ordenar los testimonios de año en año, según las grandes etapas de la guerra. Así, sumando relatos, nació este libro. Es de ellos, no mío. Ellos lo concibieron, le dieron vida al calor de las conversas nocturnas junto a una disimulada grabadora. Yo sólo ayudé en el parto. ¿Es un libro de radio, de comunicación? No lo sé. En todos los relatos está presente la Venceremos, eso sí. En todas las historias, sueltos, hay elementos básicos de lo que en América Latina entendemos por comunicación popular y alternativa. Naturalmente, una comunicación hecha en situaciones límites, en condiciones poco imaginables para los locutores que trabajan con aire acondicionado y un letrero de silencio en la puerta de la cabina.
Digamos, entonces, que son narraciones de las mil y una aventuras vividas por los compas que hicieron posible esta radio. Historias que no pretenden, por cierto, probar ninguna teoría comunicacional. La narración muestra, no demuestra. Queda al ingenio del lector descubrir la moraleja de cada relato.

A veces, se cruzan las voces. Un mismo hecho es contado por dos o tres testigos que lo vivieron. La verdad es que no me ha preocupado mucho quién contaba, sino lo que contaba Porque el protagonista de esta historia es colectivo. Los hacedores de la Venceremos tienen nombre propio, pero responsabilidad compartida. Respeté el lenguaje salvadoreño y sus "vulgaridades". Ni los guerrilleros ni los soldados suelen hablar con diccionario. En cuanto a las expresiones guanacas, espero que se comprendan en el contexto. Y si no, si usted no es de aquí, pregúntele a cualquiera de los miles de exiliados salvadoreños dispersos por el mundo. Ellos le dirán qué significa cachimbón y por dónde sale la Ciguanaba o Ellos le contarán otras historias tan sorprendentes como las que aquí se recogen. Si se escribieran todas, creo que no alcanzaría la tinta para tantos libros.


José Ignacio López Vigil
Décimo aniversario de Radio Venceremos.


Fuente: López Vigil, J.I. (2008). Las mil y una historias de Radio Venceremos. San Salvador: UCA Editores.