viernes, 22 de febrero de 2013

Fugitiva I
Pedro Alberto Thompson

DINTEL
¡ESTE PEDRO THOMPSON. .!
“Un extraño caminante
que anda recorriendo el orbe,
viene de paso.
Fértiles son los valles,
aislados terrenos alfombran la cosecha
que levantan labriegos afanados, enfermos,
de prole numerosa, endeble, sostenida
con raciones frugales.
Se limita la siembra a parcelas escasas,
el jornal es exiguo y la tierra es ajena ... "

¡Es ajena la tierra...! Y el poeta lo sabe, pero como dueño que es de las palabras, desde el origen, se vale de ellas para lanzarse a la aventura de una posesión sin término, la de la tierra por medio del poema. El lenguaje es, pues, de él y no lo es. Todo a un tiempo. Más aún sobre la tierra ajena, quien ha sido tocado asume el compromiso de saberse poeta -vivir prácticamente lo terrestre-, a pesar de nuestro duro tiempo de indigencia.
¿Quién es el peregrino? ¿Y para qué ser poeta en tiempo de carencias?
¿Y la Patria? ¿No está, acaso, en la dura tierra del poema, expuesta y desnuda, para que la mirada del itinerante la descubra, la redescubra -mejor dicho­ en la miseria de lo que todos sabemos y callamos?

"En mi patria, el andante no pudo uerlo todo.
Observo la metrópoli.
Escasas, las aulas carecen de bancos.
Bajo el techo ruinoso del mesón insalubre,
promiscua, la familia vive en el incesto.
Allá en los dispensarios,
caravanas de enfermos agotan los remedios.
Aquí en el nosocomio
-temeroso recinto de la gente sin nombre-,
nunca sucede nada:
en la primera sala
fenecieron el seis y el once,
en la quinta causó alta el nueve
y agonizan el uno y el catorce.
En la sala materna
nacen doce niños sin padre cada día".

Este Pedro Thompson ¿llevó a los hospitales, al campo y a la barriada la poesía, o salió -por el contrario- de esos sitios con el poema del dolor, el grito reprimido y el llamado social entre las manos? Hay algo de Espino y de Carriego, de toque resignado y de temple menguante, de queja dormida, de techos barrioteros a nivel siempre lunado y, sobre todo, una como "oración de los humildes" transformada en metrónomo interior, en obsesión de "ser simple" a través de un motivo reiterado, que gira en huertos familiares y patios escolares y un nombre de mujer siempre presente ...
¡Este Pedro Thompson! Se nos presenta ahora, dueño auténtico de su triple quijotería fugitiva: médico, poeta y loco...
Pero todo hecho a lo real Médico: se cura de la vida. Poeta: se hace motivo esencial de la canción. Loco: imagina más muerte la del cielo:

"¿Cielo?
¡Cielos!
En el firmamento
lo mismo: se nace,
se vive, se enferma, se muere".

* * *
Vayan esas cuantas líneas anteriores, como una apresurada presentación de "FUGITIVA 1", colección poética inicial de Pedro Thompson, muestra de sincerismo lírico, de esa ingenuidad primaria que se está perdiendo.
Pero hay algo que en esta presentación vale la pena señalar. Es el hecho de que Pedro Thompson dedica la venta de su libro como fondo inicial para construir la CASA DEL ARTISTA, la modesta mansión que tanto nos está haciendo faIta y que será no solamente el I-IOGAR DEL ARTE, sino la fuente de estímulo creador para quienes comiencen y apoyo económico para los que declinen.
¿Quiénes y cuántos más le seguirán? El ejemplo que Pedro Thompson da con su "FUGITIVA 1" -a través del empeño encomiable de UGAASAL y varios mecenas criollos-, es digno de imitarse.

Buenos Aires, 5 de agosto de 1966.
                                                                           CRISTÓBAL HUMBERTO IBARRA.

Pedro Alberto Thompson – Mulato – Nació en la ciudad de Usulután, Departamento de Usulután, República de El Salvador, C. A., el 29 de Junio de 1912. Ciudadano salvadoreño.
Dibujo por Rigoberto Guzmán

Fuente: Thompson, Pedro Alberto. (1973). La Fugitiva I. San Salvador, El Salvador: Ministerio de Educación, Dirección de Cultura.
Oración en la Guerra y Otros Poemas
David Escobar Galindo
 
NOTA DEL AUTOR
 
Para mí, personalmente, el proceso de guerra que vive El Salvador comenzó en 1974,
cuando un grupo clandestino secuestró a mi padre. Pero yo soy, por principio y por
vocación, un hombre de paz; y he vivido todos estos dolorosos y alucinantes años dentro
de mi Patria, respirando los efluvios sulfurosos de laviolencia, aunque compartiendo también
las vibraciones estimulantes de un pueblo que se niega a perecer, y que, por el contrario,
quiere conocer en su plenitud la Libertad y la Democracia, así:, en definidas y definitivas
mayúsculas. El proceso existe ya, pero el camino es largo, muy largo; aunque sé que
tendremos ánimos, glándulas, fuerzas y espíritu para recorrerlo. Sobre todo espíritu,
que es lo que se ha fortalecido más en El Salvador, contra todos los augurios y contra
todos los análisis ideológicos deterministas. La guerra enseña y aflige. La guerra
–tan dura, tan ciega- hace nacer alas de flaqueza. En medio de la guerra, el poeta
comprende que su palabra jamás es ejercicio de urgencia, sino, más bien, apremio
y búsqueda de eternidad. Es en los momentos más difíciles cuando más hay que
cuidar la Belleza y más hay que pulir la difícil Fe. Este pequeño libro ha ido naciendo de
todas esas convicciones.
 

Un Hombre ha Muerto…
 
Un hombre ha muerto. ¿Quién? No importa. Ha muerto.
Ha muerto… ¿en qué lugar? Tampoco importa.
¡Tan sólo importa, pues, eso que corta
la vida con su tajo amargo y cierto!
 
Lo cierto es que se ha muerto. Está desierto
Por un instante el mundo. Un ala absorta
Cruza el azul. El infinito aborta.
¡Importa que un sepulcro se haya abierto!
 
No importa quién. La identidad. La historia.
La bala atroz o la agonía vaga.
¿Murió de indignidad, murió de gloria?
 
No importa. Un hombre ha muerto. Ahí la llaga.
¡Y aunque la vida es nube transitoria,
Sólo la vida importa, que se apaga!
 
David Escobar Galindo (1943). Poeta y narrador salvadoreño. La figura intelectual más destacada de su generación, según la crítica nacional e internacional. Ha publicado más de veinte libros de poesía, cuento, novela, teatro, fábula, en España, México, Argentina, Guatemala, Costa Rica y El Salvador. Ha sido traducido al inglés, francés, alemán y portugués; ha obtenido dieciocho premios internacionales. Académico de la Lengua.
 
Fuente: Escobar Galindo, David. (1989). Oración en la Guerra y Otros Poemas. San Salvador, El Salvador: Ediciones Thau.
 
 
 
 

martes, 19 de febrero de 2013

Cuentos Breves Para un Mundo en Crisis
Cristobal Humberto Ibarra
 



CARTA PROLOGO

ESTIMADO GUAYO:
En este libro seguramente encontrarás bellezas pero, desafortunadamente, no puedo decirte que me pertenezcan. Son bellezas de otros, de genios que las vivieron o que las crearon viviéndolas. Y yo no soy un genio. No te digo que no quise serlo. A veces lo desee tan ardientemente, que ese fuego llegó casi a quemar mi espíritu. Pero me faltó paciencia nazarena para ser genio del bien y tuve demasiada pereza para ser genio del mal. Por lo mismo, te repito que todo lo bello que des­ cubras a través de estas páginas -en algunas de sus breves y maravillosas historias-, no es mío en absoluto.
Míos son únicamente el intelecto que las ha trasplantado y la voluntad que se obstinó en llevar hasta el fin este trasplante. Como verás, son relatos minúsculos, temas grandiosos tratados con la celeridad y sequedad que exige nuestro mundo en crisis, neciamente tal vez, pero ¿qué otra cosa podemos dar quienes hemos matado el ensueño, olvidado el sentido originario de la vida y borrado lo sagrado de las cosas? i Querer ser poeta en tiempos de indigencia, es tarea de locos y éstos hace ya mucho que desaparecieron del planeta! Se marcharon huyendo de la praxis, de la sabia cordura del presente y ¿por qué no?, del llanto congelado insensible al destierro de los dioses.

Procura comprenderme. Entre tus sueños y los míos -o lo que es lo mismo, entre tu generación y ésta en la que hoy me muevo-, hay una distancia sideral. Nosotros hemos amputado los dedos al misterio y el brazo de Dios no nos alcanza. Somos los hijos robotizados de un crear sin autenticidad y basta que se nos meta una moneda en el cerebro, para que brote al instante de nosotros no una idea nueva, sino una pieza gastada en millones de ejecuciones anteriores. Pues el destino que nos toca es el mismo de esas desgraciadas sinfonolas de salón, que rayan y rayan la misma melodía ajenas por completo al dolor que la creó. Tú eres un alma, mi muy querido amigo. Pero yo, después de todo... ¿puedo decir lo mismo? En nombre de esta vieja e inalterable amistad que nos ata, te ruego que medites sobre la crisis de los cuentos que te envío y -como hace muchísimos años te vengo repitiendo aquí en nuestra infortunada Guatemala-, deja que mi corazón y tu conciencia hagan las confrontaciones necesarias...
(Fragmento de una carta a Eduardo Martínez Arenas).




Cristobal Humberto Ibarra, calificado por Miguel Angel Asturias como "el escritor que mide la frase con la vara de la gracia", pertenece a la generación salvadoreña del "Grupo Seis", que hacia 1941 innovó las formas literarias del país.
Ha publicado: Gritos, poemario, Guatemala 1945; Cuentos de Sima y Cima, (prólogo de Miguel Angel Asturias); Rilke, Claves de su Creación; Elegía de Junio, Buenos Aires, Argentina, en 1952, 53 y 54 respectivamente; Tembladerales (Novela, 1956), Francisco Gavidia y Rubén Darío (Ensayo, 1957), Plagio Superior, Santiago de Chile, 1965.
Cuentos Breves para un Mundo en Crisis obtuvo el Primer Premio en Quezaltenango, Guatemala, 1967.

Fuente: Ibarra, Cristobal Humberto. (1967). Cuentos Breves Para un Mundo en Crisis. San Salvador, El Salvador: Editorial Universitaria.