jueves, 5 de abril de 2012

Realidad Nacional

                                                          René Edgardo Vargas Valdez



INTRODUCCIÓN

"Pensar es servir" (José Martí)



Estudiar la realidad es un ejercicio extremadamente complejo por varias razones.
La primera de ellas es el escenario a conocer, el cual está sujeto a la interpretación de quienes tratan de aprenderlo y aprehenderlo; interpélese a varios estudiantes acerca de las causas de la violencia actual en El Salvador, y encontraremos una diversidad de respuestas. En segundo lugar, y esto tiene que ver con la nueva revolución tecnológica, la conectividad para acceder a la información de los acontecimientos es tan ágil que cambia la perspectiva del observador acucioso de un momento a otro, nutrido por una dinámica social con transformaciones rápidamente identificables, que exigen la actitud diligente del investigador para mantener actualizados sus conocimientos sobre el mundo en que vivimos. En tercer lugar, y no por ello menos importante, la falta de un método de análisis para estudiar los cambios estructurales y coyunturales, distorsiona la interpretación científica de los hechos, quedándose muchas veces a nivel de explicaciones parciales, anecdóticas o de elaboraciones enciclopedistas, reduciendo la historia a un listado de fechas y nombres, como si no hubiese relación alguna entre ellas.
Hemos de reconocer, en este último aspecto, que aunque entre los estudiosos del método de investigación existen puntos divergentes, todos coinciden en dos principios básicos:
1) La necesidad de conocer las elaboraciones teóricas en ciencias sociales para ocultar el entorno, cuya validez en la práctica ha sido verificada y, por ende, constituidas en conocimientos científicos para explicar la realidad.
2) Se debe aprender la manera de proceder a realizar una investigación, esto es, el método y su discernimiento desde la metodología de la investigación científica, para efectuarla.
Lamentablemente, el estudio de los métodos en ciencias sociales, como marcos teóricos de interpretación del problema estudiado, y del método de investigación como el camino para lograr el conocimiento científico, han sido muy poco exigidos en el sistema educativo salvadoreño en general, a pesar de ser aceptados como necesarios para la formación académica de los estudiantes, acuerdo que explica el requisito en los pensum universitarios de la cátedra Metodología de la Investigación Científica, a través de la cual el estudiante debe aprender y poner en práctica el proceso a seguir en la ejecución de su actividad para lograr los objetivos propuestos.
Un fuerte escollo se interpone, dado lo difícil que resulta a educandos que recién inician su formación a nivel superior, interpretar hechos tan complejos y describirlos de manera accesible, ordenada y coherente, por sus particulares debilidades heredadas del sistema de enseñanza básica y media. Consecuentes con esa incuestionable realidad, hemos tratado de comunicamos con los lectores en un lenguaje lo más comprensible posible, procurando no arriesgar la esencia de los contenidos de cada tema; en tal sentido, les excitamos a realizar su personal esfuerzo si en algún momento, los distintos razonamientos les exigen mayor perspicacia en la lectura. Filosofar requiere de una labor en donde se aplique la capacidad natural de intelegir, energía potencial cuyo esfuerzo por desarrollarla gratifica con la oportunidad de comprender, explicar, comunicar y transformar la realidad. La Sociología, como ciencia de la realidad, demanda buscar la excelencia una vez iniciados en la investigación, exigiendo un derroche de voluntad por tratar de ejecutar cada vez mejor las acciones que exigen los papeles en los que participamos dentro de la sociedad. Desplegar nuestro ser inteligente y enfrentar los retos con una actitud positiva, sustentada en el aceptamos con nuestras fortalezas y nuestras debilidades, son condiciones necesarias para iniciarse en la producción del conocimiento científico, contrario al difundido criterio de quienes afirman que tal actividad requiere de características muy especiales, por tanto, asignada solo para una élite intelectual. Quienes así piensan esconden, en el fondo, una manera de escapar a los desafíos que el escenario de su entorno les plantea, retos que tienen implícito el reconocimiento de las cualidades naturales de quien investiga, mediatizadas por un proceso de socialización manifestado en la cultura tradicional de las lógicas e inteligentes excusas, expresadas en frases como: muy difícil, esto no es para mí, mejor que lo haga otro, lo realizaré mañana, etc., produciéndose el doble efecto paradigmático de la postergación y el negamos al conocimiento, por ende, a la puesta en práctica de nuestras capacidades intelectivas. Creemos que, aparte de tratar de inculcar en el estudiante las competencias que los programas de las distintas materias determinan como objetivos, hay características a fomentar para ayudarlos a convertirse en mejores personas, en ciudadanos conscientes, partiendo de la premisa sostenida por especialistas en pedagogía: "una enseñanza que no genera cambios, deja de cumplir con su función esencial". La orientación filosófica debe estar sustentada en inculcarles el compromiso de transformar la realidad; como seres sociales, han de aprender y practicar el trabajo colectivo, teniendo como guía de su acción social el comportamiento ético basado en los principios de honradez, amor a la verdad y modestia, conjuntados con los valores de solidaridad, responsabilidad y autodisciplina. El primero hace referencia a la acción moral del respeto y objetividad que debe tenerse por los hechos observados, evitando su deformación en función de determinados intereses; el segundo, amor a la verdad, debe asumirse como inherente al ser humano, inculcándolo a través de incentivar el interés por su incansable búsqueda, basada en juicios de realidad. La modestia para aceptar las críticas, es la mejor forma de avanzar en el conocimiento y el pensamiento democrático, como lo es el respetar el aporte de otras investigaciones. Una regla adicional del del rasgo ético de toda investigación es su contribución a la transformación de la realidad, por ello, el investigador debe tener como su horizonte, proyectarse socialmente a través del hacer ciencia, e involucrarse activamente mediante una acción comprometida con el cambio. Filosofía y Sociología nos han heredado métodos científicos de análisis para trascender la explicación cronológica o anecdótica del transcurrir histórico, y extenderse hacia el estudio analítico del entorno, entendido como una totalidad dinámica. El doctor Ignacio Ellacuría (1990), en su obra póstuma "Filosofía de la realidad histórica", afirma que "la realidad es un todo sistemático, la realidad es un todo dinámico, la realidad verdadera -no puramente aparencial-de cada una de las cosas que, en definitiva, no son sino momentos procesuales de un todo en pleno dinamismo, sino, principalmente, la realidad entera en lo que tiene de verdaderamente real más allá de .las apariencias" (p.18). No hay, pues, realidad histórica sin realidad puramente material, cuya característica es el cambio continuo, por tanto, es un proceso vivo que, dinamizado por sus contradicciones, sigue la lógica de la vida: paz-guerra, caos- orden, armonía-anarquía, positivo-negativo, dirigir-dominar, etc. Poniendo en práctica las anteriores propuestas pedagógicas y metodológicas, iniciamos con el capítulo I relatando la visión del mundo en nuestra cultura original y su extraordinaria evolución, interrumpida violentamente con la invasión española y el subsiguiente proceso de conquista y colonización (capítuloI l). Explicamos luego, como las dinámicas históricas dentro del respectivo signo de los tiempos en cada fase, crearon las condiciones subjetivas y objetivas para las luchas de independencia, iniciando la vida institucional propia dentro de las etapas del capitalismo liberal y del Estado de bienestar (capítulos del III al V), resaltando las contradicciones internas como motor de una evolución que poco a poco fue derivando a la confrontación armada que duró 12 años, resuelta finalmente con la firma de un contrato social o tratado de paz (Capítulos VI y VII). Se abre así un nuevo período histórico iniciado con políticas públicas elaboradas para insertar al país en la globalización desde el modelo neo liberal (capítulo VIII), proceso que constituyó una revolución por su impacto en todos los órdenes de la sociedad, algunas de cuyas características, causas y efectos esbozamos en los capítulos del IX al XII. Concluimos en el capítulo XIII con el análisis del estado de cosas al iniciarse el inédito suceso de un gobierno de izquierda, elaborando una reflexión final sobre el futuro de nuestra democracia, y por supuesto, de las posibilidades de cumplirle al demos con la intermitente fallida promesa de construir un mejor El Salvador. Queremos dejar constancia del agradecimiento a los docentes de la cátedra de la REALIDAD NACIONAL, y a todos los intelectuales que de manera desinteresada han colaborado con sus valiosos aportes para hacer posible esta obra, en especial al doctor Jorge Ernesto Peña Villacorta, al licenciado Francisco Sorto Rivas, a la licenciada Sandra de Mendoza, a la licenciada EIsa Ramos, a la licenciada Blanca Ruth Orantes, al doctor José Manuel Bonilla Alvarado, al Ingeniero José Ricardo Calles Hernández y al Ingeniero Roberto Viera. Referencia aparte nos merece el licenciado Carlos Reynaldo López Nuila, quien en su permanente compromiso por inculcar a las comunidades universitarias el interés por la búsqueda de la verdad, ha sido el principal impulsador de este proyecto, apoyándolo permanentemente con sus valiosas y desinteresadas observaciones a los distintos borradores, hasta concretar el documento final. Todos ellos son un claro ejemplo de lo importante que es anteponer los intereses de la sociedad a los particulares, en aras de construir una sociedad más justa y equitativa, evidencia incontrastable de que un El Salvador mejor es posible. Ofrecemos a la comunidad universitaria el resultado de este esfuerzo colectivo, abiertos a toda crítica que contribuya a avanzar en ese proceso interminable de la búsqueda de la verdad, lo cual permitirá enriquecer su contenido a futuro, logrando proposiciones cada vez mejor elaboradas; mientras tanto recordemos que: una sociedad que no aprende de su historia está condenada a repetir los mismos errores.

Fuente:
Vargas Valdez, R. E. (2012). Realidad Nacional. San Salvador: El Salvador: Multilibros.


2 comentarios:

Joche Araniva dijo...

Muy util este libro la verdad

Vyt hhyf dijo...

Quiero que me ayuden con esta pregunta
A que se refiere jose Martín cuando expresa pensar es servir ?