martes, 23 de agosto de 2011

El Secuestro del Estado Salvadoreño: relato histórico-político

                                              Haydeé Henríquez


La obra que el lector tiene en sus manos es una narración de lo que ha sido, es y puede llegar a ser el Estado de El Salvador cuando sea libre. Su tesis se puede sintetizar así:
El Estado de El Salvador nació y aun vive en cautiverio; los salvadoreños deben liberarlo o morir en su intento por lograrlo; los hermanos lejanos pueden y deben salvarlo pagando el rescate. El Estado de El Salvador, algún día será libre.
El título de la novela, "El secuestro del Estado salvadoreño", sugiere que se ha cometido un delito llamado secuestro, tipificado como la aprehensión con fines delictivos del Estado de El Salvador; en donde los actores son los secuestradores poderosos y el secuestrado, los débiles.
Sus cinco capítulos describen el sufrimiento de la víctima, el accionar de los actores materiales e intelectuales del delito, la situación actual del secuestrado y alternativas de solución.
El desarrollo capitular se sintetiza así:
El mensaje que nos da el primer capítulo, es que los Pipiles fueron secuestrados por los invasores.
 El segundo capítulo, se refiere a los diferentes actores del delito: primero fueron los invasores españoles, después de la independencia los españoles criollos, seguidos por una serie de caudillos y dictadores mestizos.
El tercer capítulo llamado "Las máscaras del secuestrador", se refiere a que se han dado cambios aparentes, pero en realidad es el mismo delito, con la salvedad que la víctima ha intentado liberarse.
 El cuarto capítulo, se refiere a la realidad nacional principalmente a los males públicos, mismos que se reflejan en la injusticia social, y que son producto de las malas políticas implementadas por el gobierno de turno.
El quinto capítulo, es una reflexión sobre los sueños del secuestrado cuando el Estado de El Salvador sea libre.
La obra "El secuestro del Estado salvadoreño" pretende:
Demostrar que el Estado no es público, no es libre, no es soberano e independiente como lo prescribe la Constitución de la República.
Denunciar que el proceso de democratización en El Salvador, no ha logrado la aplicación de los principios básicos con que nació la democracia moderna, que son: la soberanía reside en el pueblo; la interdependencia de los tres órganos del gobierno; la ética y moral constitucional.
Reflexionar sobre la enseñanza histórica que dejan los conflictos sociales violentos, cuyos costos en vidas y destrucción no se deben olvidar.
Sugerir insumos, para un proceso de modernización de la cultura política parroquial, que debe transitar hacia la cultura democrática representativa y participativa.
Que las nuevas generaciones que no vivieron los acontecimientos histórico-políticos a que se refiere la obra, tengan un referente del desarrollo histórico del Estado salvadoreño, que en la categoría de relato, les recuerde sus raíces.
Esta narración, escrita en lenguaje llano, se puede leer de varias formas, la menos indicada es la ideológica; pero la gran intencionalidad de la autora es que fuese leída de manera reflexiva como un análisis de la realidad nacional, recordando que "si olvidas lo histórico, se repetirá en el futuro", y lo que ningún salvadoreño quiere, es que se repita la guerra civil de la década perdida de 1980.
En la novela se ve claramente el pasado, el presente y el futuro que son los elementos básicos del diagnóstico del planeamiento estratégico; es por ello que la autora presenta alternativas de solución a la situación problemática planteada, y en sus recomendaciones ha tomando en cuenta el cuestionado entorno internacional de la globalización y la democratización.

Fuente: Henríquez, H. (2004). El Secuestro del Estado Salvadoreño. San Salvador: Talleres Gráficos, UCA.

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