Ir al contenido principal

El Tesoro del Cerro del Picacho



                                      EL TESORO DEL CERRO DEL PICACHO

Por José Villegas Recinos

En las noches silenciosas baja de la cumbre del Cerro del "Picacho" una gran bola de fuego que viene a caer a una poza del río Lempa -Baja a beber agua- aseguran los 1ugareños del caserío "El Conacaste" (jurisdicción de Santa Rosa Guachipilín). Enseguida vuelve a subir al cerro y se pierde entre las breñas. No se hace visible esta bola ígnea todas las noches, sino principalmente en las noches de Cuaresma -Es que en esa época, refieren, el Enemigo de las almas anda suelto por los cerros, despertando sus encantos para ver si hay todavía valientes en el mundo que quieran hacer pacto con él. Esa bola que parece de fuego, no es más que una gran bola de oro y el atrevido que llegara a posesionarse de ella se convertiría en el hombre más feliz. Esa bola ya en la casa, de noche, iluminaría todo el aposento de su poseedor y le atraería una gran felicidad.
En la noche del Viernes Santo, aseguran que es maravilloso contemplar las iluminaciones del encantado cerro del "Picacho" -Entonces, dicen los naturales no es sólo una bola de fuego la que aparece, sino varias, que vienen cerro abajo, a caer a las pozas del río para después volver a subir, ladera arriba, iluminándolo todo con su luz maravillosa. Esas bolas mágicas que todo lo iluminan, han sido el espanto de algunos pescadores del río, que sabiendo que son obra del dueño de los cerros, huyen al solo verlas, aunque refieren que más de alguno, allá en tiempos lejanos, se hizo rico obteniendo uno de esos encantos maravillosos del cerro del "Picacho".
Para hacerse dueño de uno de esos tesoros, enseñan los brujos que se hace lo siguiente: Se ayuna tres viernes de Cuaresma seguidos, procurando que el último sea Viernes Santo, se va a medianoche y se hacen Ias invocaciones del Ritual de Magia aborigen.
Al tercer viernes o sea el último, ya se va con entera decisión, siempre a media noche y entonces harán su aparición cien bolas brillantes en la cumbre del cerro, vendrán caminando -poco a poco- cerro abajo; pero las vendrán empujando, como en un deporte infernal, los mísmísimos demonios, en forma horrible, para ver si él que está allá abajo esperando el tesoro tiene valor y no retrocede en su temeraria empresa. Si el que está esperando el tesoro rodante es un pusilánime y por desgracia retrocede, corre peligro de que los demonios se lo lleven a la cumbre y desde allá lo despeñen a las pozas profundas del río; pero si el que desea poseer el encanto es valeroso, no se amedrenta y, con su daga de cruz, sostiene fiera lucha con los seres maléficos, logrará que éstos se retiren al fin vencidos dejando al valiente en posesión de una bola brillante. Este feliz mortal se volverá rico, a los pocos días. 
Así refiere la conseja que las ancianas cuentan al forastero en el caserío del "Conacaste", en las radiantes noches plenilunares, mientras el Lempa va entonando su canción, al son de las arpas de oro que pulsan los Silfos en la quietud de la noche tropical.

Fuente:  Síntesis. Revista Cultural de El Salvador. Año I. No. 8. Noviembre 1954

Entradas populares de este blog

Bombas (Folklore Oral de El Salvador)

Si el sol del cielo cayera, Y al caer se quebrara, Sin duda de sol sirvieran Los ojos de tu cara. El gallo de la vecina, Qué triste y alegre canta; El que duerme en casa ajena De mañana se levanta. Dicen que tienes dinero Y orgullo para gastar, Gastálos poco a poquito, No se te vaya a acabar. Ayer salí de mi casa Arrastrando mi camisa, Sólo por venir a verte, Carita de lagartija. Limoncito, limoncito Cortado de una ramita, Dame un abrazo apretado Y un beso de tu boquita. Una vieja con un viejo Cayeron dentro de un pozo, Y la vieja le dijo al viejo ¡Hay que baño tan sabroso! ¿De qué le sirve a tu nana, Ponerle tranca al corral, Si te has de venir mañana, Salga bien o salga mal? Zipote, nariz de moronga, Andá donde tu nana, Que te la componga. Ayer pase por tu casa, Me tiraste una iguana, Yo la tomé de la cola Pensando que era tu nana. Ayer pasé por tu casa, Me tiraste una rata Yo la...

Leyenda del Lago de Ilopango

                                                    CORINA BRUNI Un niño sediento y muerto de hambre, llegó una mañana de un brumoso mayo, a orillas de un árido cráter volcánico. Tomó asiento el niño sobre una alta roca, e imploró a los cielos algún refrigerio. Atenta y conciente, lo escuchó una nube, y pidió permiso de volverse lluvia. Refrescó la lluvia al sediento niño; pero éste aún hambriento y lleno de miedo, se sintió muy solo en aquel desierto, y entonces lloró con gran desconsuelo. Sus preciosas lágrimas rodaron al suelo, cual gemas caídas de un mágico vuelo. Y ya confundidas con la fresca lluvia, inundaron el cráter volcánico. Se formó allí un lago, un hermoso lago. Al verlo nuestro héroe salto de contento ante tal prodigio y, maravillado, deseó navegar en barca o en balsa; más no había balsa ni playa . Pensó el niño entonces: “Lo qu...

ALVARO MENEN DESLEAL (BIOGRAFIA)

VIDA Y OBRA DE ÁLVARO MENEN DESLEAL Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo salvadoreño, nacido en Santa Ana el 13 de marzo de 1931 y fallecido el 6 de abril de 2000 en San Salvador. Autor de una obra lúcida y versátil que abarca casi todos los géneros, por la profundidad y vigor de sus piezas teatrales ha quedado adscrito a la nómina de los dramaturgos impulsores y renovadores del teatro hispanoamericano en la segunda mitad del siglo XX. Su temprana vocación humanística le llevó desde muy joven al cultivo de la literatura, así como al ejercicio periodístico, mediante el cual se introdujo en los principales círculos culturales salvadoreños. Sus primeros éxitos literarios los cosechó en la difícil parcela de la narrativa breve, en la que se labró un merecido prestigio merced a su participación en el Certamen Nacional de Cultura de 1962, donde fue galardonado con el segundo premio en la modalidad de cuento. Seis años después se convertiría en vencedor de este mismo certamen...