martes, 4 de junio de 2013

YULCUICAT

Pedro Geoffroy Rivas

Creación del Vino

Y dijeron los Dioses:
"Triste vivirá el hombre
si no le damos algo que produzca alegría".
El Gran Señor del Viento
voló hasta la casa de la bruja Tzizimit
cuando todos dormían
y dijo a la doncella Mayahuel:
"En busca tuya vengo para llevarte al mundo".
La tomó entre sus brazos y descendió a la Tierra,
dejándola en un prado como un árbol florido.


Al notar que faltaba la doncella,
la bruja enfurecida también bajó a la Tierra
y al descubrir el árbol
le desgajó las ramas y esparció los pedazos.
Quetzalcoatl, más tarde,
recogió todos los huesos esparcidos
y los sembró en el campo.
De cada uno de ellos brotó una planta
que abre sus aspas al viento
y  produce un vino espeso y blanco.
y dijeron los Dioses:
"Que el neuctli deleitoso
tenga virtud embriagadora".
Que haga nacer el júbilo
en el entristecido corazón del hombre".
"Que el hombre ame la tierra
que le brinda sus frutos".
"Que cante y baile
para que nos sirva y alabe".


Fuente: Geoffroy Rivas, P. (1965). Yulcuicat. (1a. Ed.). San Salvador, El Salvador: Ministerio de Educación, Dirección General de Publicaciones
                                                            

                                                                                                     

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