martes, 4 de junio de 2013

O-Yarkandal

 
 El título de esta obra procede del idioma bilsac en el cual están escritas las marcas de Mannyah, Colanditi, Xamira, Yanka-Suri y hasta muchas del gran Tuasarib-Akmá y los Tres Comandos de Harpodyatara. En la era remota a que nos referimos en este libro ya las obras de algunos de estos altos espíritus eran viejas, habiéndose extraviado no pocas de sus bellas palabras en el laberinto de las modulaciones sintéticas a que el bilsac se vio sujeto con el advenimiento de Colandiri y los once sucesivos voceros de la belleza, que trataron de imponer a la palabra, la línea y colorido puros, de la percepción divina. En "El Dali" de Yanka-Suri, "Ralvanzaraz", canto cuarto, hay un bello párrafo en que se refiere a la pureza de expresión y sabroso timbre de voz del cantor Onayaz y en una de cuyas frases dice textualmente: "Xamad sinacurt-vayac anabsipura, ma-andari o-mandara Namundayana Xi, andey sinec o-yarkandal aldath": "Su voz jugosa y húmeda era dulce y era ácida como la fruta del paraíso de Xi y más luminosa y regocijante que o-yarkandal". Pero esta palabra era para los sabios hijos de Dathdalía como una redoma seca, pues su contenido habíase evaporado con el transcurso del tiempo y la expresión y no hubo dos de sus comentadores que estuvieran completamente de acuerdo en cuanto a su significado. He aquí algunas de las acepciones, siempre vagas pero siempre bellas de la misteriosa palabra: "Rosa de la Aurora", "Pompa de Espuma”,"Floración" "Cohete de- Luces" "Diamante" , "Fuente Clara", "Pavo Real", y muchas otras, infinidad de ellas que de buen grado recogería como se recogen las flores, para presentároslas galantemente y que pudierais escoger conforme a vuestro modo de ser y de pensar, para designar esta encantadora recolección de las narraciones de Saga, que ahora os presento al auspicio de la palabra oculta del bilsac "Yarkandal". 
 
 
 
San Salvador, 26 de noviembre de 1925.

Estimado amigo:
Gracias por haberme traído los originales de su libro “OYarkandal”.
Admiro la fantasía de usted, tan varia, tan nueva y poderosa. He pensado que en su pluma hay virtud para un libro como “Las Mil y una Noches”, del cual, sin embargo, no hallo en el de usted reminiscencias.
Admiro también la gracia de su narración, su ligereza, fluidez y brevedad y alguna vez su intención.
Si yo buscara una frase para sintetizar la impresión que me causó su libro, me parece que sería esta: deleites para el ojo y para el oído.
Le deseo el mejor éxito, y estoy seguro de que lo alcanzará, si hace conocer su libro a un público selecto y refinado.

Afectuosamente, Alberto Masferrer.


Fuente: Salarrué. (1971). O-Yarkandal; historias-cuentos-leyendas de un  remoto imperio. (2a. Ed.). San Salvador, El Salvador: Dirección de Publicaciones.

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