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O-Yarkandal

                                                          Salarrué

                             NOTA EDITORIAL



Salarrué es el más importante cuentista en la historia de la literatura salvadoreña. Sus narraciones sobre el mundo campesino han sido aclamadas en diversas latitudes; sus relatos fantásticos asombran por su desbordante imaginación. El manejo riguroso del género, la capacidad para profundizar con pocos trazos en la humanidad de sus personajes y un lenguaje basado en una estricta economía de recursos, ubican a Salarrué en las primeras filas de los cuentistas en lengua castellana de este siglo.

Salvador Salazar Arrué nació en Sonsonate en octubre de 1899 y murió en San Salvador en noviembre de 1975. Fue pintor, articulista de periódicos y formó parte -junto a Claudia Lars,
Alberto Guerra Trigueros, Serafin Quiteño y Raúl Contreras, entre otros- de una de las generaciones más fecundas en la historia literaria del país.
Al menos tres universos se distinguen en la obra de Salarrué: el campesino, el infantil y el fantástico. Algunos críticos lo consideran el culminador de la corriente costumbrista en Centroamérica. Juan Rulfo, en una dedicatoria personal manuscrita en un ejemplar de Pedro Páramo, lo llamó "maestro".

Su primera obra fue una novela corta titulada El Cristo Negro (1927). En los siguientes seis años publicó El Señor de la Burbuja (1927), O-Yarkandal (1929), Remontando el Uluán (1932) y Cuentos de barro (1933). Sus otros libros de narrativa son Eso y más (1940), Trasmallo (1954), La espada y otras narraciones (1960), Íngrimo (1969) y La sed de Slim Bader (1971). A mediados de la década de los 50 fue agregado cultural de la embajada de El Salvador en Washington, pero la mayor parte de su vida la pasó retirado. Hombre de tendencias ascéticas, rechazó un doctorado honoris causa que le ofreció la Universidad de El Salvador, y una oferta para ser incorporado a la Academia Salvadoreña de la lengua. Escribió su obra a mano, fumando, tirado en una hamaca.         

Sus reflexiones -la mayoría de carácter místico- están agrupadas en los siguientes tomos: Conjeturas en la penumbra (1934), El libro desnudo (1969), Vilanos (1969), y La sombra y otros motivos literarios (1969). Al final de su vida publicó Catleya Luna (1974), una novela que él mismo calificó "de desván"; y un volumen de poemas titulado Mundo nomasito (1975).
Pero el libro más insólito de Salarrué quizás sea Cuentos de cipotes (1945), una colección de relatos contados con el lenguaje de los niños y desde la mentalidad de los niños.

A propósito de O-Yarkandal, libro que ahora se reedita, Alberto Masferrer escribió: "Si yo buscara una frase para sintetizar la impresión que me causó su libro, me parece que sería ésta: deleites para el ojo y para el oído”.

 Fuente: Salarrué. (1996).  O-Yarkandal. San Salvador: CONCULTURA.

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