lunes, 11 de julio de 2011

Candidato

                                        José María Peralta Lagos



"CANDIDATO" EN EL MARCO POLITICO DE SU TIEMPO

Alguna vez escribí sobre la prosa irónica de José María Peralta Lagos. Ahora tócame hacerlo sobre su única obra de teatro: Candidato (Tres actos y epílogo), publicada en 1931 por el
Centro Editorial Salvadoreño, a instancias de Rafael Víctor Castro, José Llerena y Gerardo de Nieva.
Peralta Lagos vivió los acontecimientos de mayor envergadura del país desde fines del siglo pasado, hasta bien entrada la cuarta década del presente. Tanto por razones de familia,
entroncado o emparentado con políticos liberales de las revueltas de 1871 y 1894, como por sus propios estudios militares y de ingeniería, Peralta Lagos conoció de cerca los hechos nacionales: cuartelazos; conspiraciones; revueltas; insurrecciones; comedias electorales para "designar" por voto libre (igualitario y directo) al futuro gobernante, bien entendido que de antemano el sucesor estaba ya proclamado; arreglo entre las familias del dinero para poner y quitar Presidentes, cosa que se hacía en el casino o en las cerveceras de lujo de la época; entendimiento, bajo de agua ,de los candidatos; represión permanente contra la voluntad de los pueblos, incluso contra simples manifestaciones de mujeres, como ocurrió en Diciembre de 1922; asesinatos políticos, como el perpetrado contra el Dr. Manuel Enrique Araujo, a raíz del cual nuestro Peralta Lagos tuvo que dejar el Ministerio de Guerra y calzar las botas del andariego ...
No extrañan así las palabras de Peralta Lagos, cuando afirma: "también fui actor, -sin enlodarme mucho, eso sí- en el asqueroso teatro de nuestra política, y un buen día, como aquel ministro del epigrama de Manuel de Palacio, amanecí metido dentro de una bordada casaca de diplomático, con plumas en el tricornio y espadín al cinto ... "
La democracia representativa en El Salvador no ha sido nunca real ni efectiva. Los derechos ciudadanos consignados en las constituciones han sido violados constantemente por los
gobiernos, en acción inicua que ha generado una sociedad pobre, miserable, a expensa de clanes familiares que sólo han peleado por sus intereses y no por los del bien público. El tipo de producción económica, se trate de añil, azúcar o café, estableció relaciones sociales injustas, proclives a la depauperación de los trabajadores agrícolas y a la formación de clases dominantes que, amparadas en hermosas leyes liberales y en el aparato burocrático del Estado, crearon la ilusión de una República democrática, soberana e independiente.
La soberanía popular, las libertades públicas, los derechos inalienables de los ciudadanos, han sido escarnio de unos pocos. Las elecciones presidenciales fueron, y son aún, una farsa, un engaño legalizado. Antes de 1886, los Presidentes de la República se "hacían reelegir" según conviniera a sus patrocinadores; en ese año se consignó el principio de alternabilidad en el poder, al precio de sangre humilde derramada en las calles. Si bien se respetó tal precepto hasta 1939, excluido el breve período napoleónico de los Ezeta (1890-1894) y tras el ascenso al gobierno del grupo cafetalero llamado "Los 44" encabezado por los generales Rafael Antonio Gutiérrez y Tomás Regalado en 1894, oportunidad hubo de inventarse la "rueda de caballitos" (fraude por medio del cual una persona votaba varias veces en favor de un candidato, presionado por los caporales y patrones de las haciendas). Los campesinos eran obligados a votar por los candidatos oficiales en una mascarada que incluía los tamales y el aguardiente gratis, cuando no la paliza por oponerse a las personalidades previamente ungidas.
Peralta Lagos, con gran experiencia en el quehacer público, desengañado, se encarga de explicarnos en el prólogo las motivaciones que lo indujeron a publicar la pieza Candidato: "nuestra recién pasada lucha electoral dejó de ser la antigua tragicomedia con sus tremolinas, apaleados y muertos, cosa que aceptábamos de mal grado, para convertirse en algo más moderno y humano, o sea en entretenida comedia con sus puntas de sainete."
Con tales frases nos introduce en los sucesos políticos de 1930 y 1931, en la contienda electoral más agitada que ha tenido El Salvador en su historia. Gobernaba el país desde el 1º. · de marzo de 1927 el Dr. Pío Romero Bosque, político formado en el seno de la llamada "dinastía Meléndez-Quiñónez", clan de familias que por espacio de dos décadas impuso su influencia en el medio, aun a contrapelo de sectores cafetaleros, de origen liberal, pero no interesados en el problema social.
El "quiñonismo" fue una tendencia política de inequívoca raíz populista, afín a los grupos artesanales que, de 1918 a 1927, trataban de aglutinar a las masas en tomo a programas de reforma nacional. Alfonso Quiñónez Molina, cuñado de los hermanos Carlos y Jorge Meléndez, elaboró un modelo burocrático-electoral basado en la demagogia y la corruptela, con el cual logró que sus hermanos políticos y él mismo fuesen Presidentes Constitucionales de la República en períodos alternados que se iniciaron en 1911 y concluyeron en febrero de 1927, año en que asumió el gobierno, por imposición, el colaborador de confianza Romero Bosque. Con habilidad y astucia, apoyado por algunos militares de alta graduación, Romero Bosque propinó la "patada histórica" a Quiñónez Molina y lo envió como Embajador, sin sede a Europa.
El Dr. Pío Romero Bosque, no siguió el modelo de su antecesor Quiñónez Molina de halago a las masas e imposición de un candidato oficial. No se inclinó abiertamente por ninguno de los aspirantes a la Presidencia en 1930. En el juego de los grandes intereses económicos y políticos, dejó hacer y dejó pasar. Seis fueron los candidatos que se presentaron a la contienda: Miguel Tomás Molina, líder liberal del 86; Enrique Córdova, de tendencia evolucionista y de prestigio en las filas universitarias; Alberto Gómez Zárate, dentro del esquema oficial de ese momento, sin respaldo obvio de Romero Bosque; y Arturo Araujo, apoyado por elementos laboristas, sindicalistas y masferrerianos de orientación reformista. Figuraban también los generales Antonio Claramount Lucero y Maximiliano Hernández Martínez, aunque se retiraron, a última hora, para trasladar su apoyo a otros partidos.
La campaña política actualizó el viejo tema de la reivindicación social: tierra para los campesinos, ocho horas laborales, leyes de trabajo, salario mínimo, mejores condiciones de vida para los trabajadores de la ciudad y del campo, libertades ciudadanas efectivas, libertad de pensamiento y expresión, etc. Los dilemas eran evolución o reforma inmediata, la primera expuesta por Córdova y la segunda por Araujo. En la explosión verbal, en la lucha abierta y enconada de grupos políticos y clases sociales, Romero Bosque jugó un papel pasivo, dispuesto a dar verdaderas elecciones. Las expectativas crecieron a grados insospechados.
Testigos de aquella hora declaran que el Presidente Romero Bosque tenía listo un plan para imponer a Gómez Zárate, utilizando a los comandantes militares departamentales, a los gobernadores y a los alcaldes, pero tal intento fracasó por la acción directa del Dr. Manuel Vicente Mendoza, Ministro de Gobernación, quien se opuso con tanta energía que el gobernante terminó por ceder ante los electores, ya bastante decididos por Arturo Araujo. Sea cual fuere la extraña y única circunstancia de estas elecciones libres, el pueblo salvadoreño tuvo oportunidad de ejercer el voto como no lo había hecho en el pasado.
Peralta Lagos recogió en su obra Candidato la visión de esas elecciones. Para él. acostumbrado a la tramoya excusable de la antigua tragicomedia, el suceso resultó otra farsa: no existía tal "padre de la democracia", como se llamó después a Pío Romero Bosque; todo fue urdido a espaldas del pueblo entre el gobernante y un finquero próspero. Los políticos, al decir de Peralta Lagos, tuvieron oportunidad de poner en práctica toda clase de trucos y engaños; el peor de todos, la demagogia social.
La obra de Peralta Lagos sigue la línea convencional de actos y escenas, incluso en unidades de acción y tiempo, peculiar del mejor teatro español de la época: Arniches y Echegaray. Los personajes no responden al hecho histórico en sí, son disfrazados con indumentaria y nombres distintos, a manera de evitarse complicaciones o de caer, probablemente, en la caricatura. El ambiente salvadoreño del momento, semi-urbano, está logrado.
La crítica a las costumbres, especialmente de las clases adineradas, tienen el sello inconfundible de su prosa caústica. La acción sucede en una hacienda y en ella participan personajes de diversa condición humana. Con trazo fuerte Peralta Lagos describe la vida campesina, "donde el dolor apenas se disimula con desmayadas y tristes canciones que semejan lamentos, donde la tristeza es ahogada en aguardiente para que renazca más cruel, hasta los confortables y dorados de nuestra divertida high-lífe, en los cuales se pretende olvidar las diarias amarguras del vivir, ora entre el estruendo del jazz y la marimba que chorrea execrables foxes y llorones tangos, o bien con la alegría fugaz del ruido de los taponazos del champaña y bajo la máscara de congestión o plácida idiotez, producto de repetidas liberaciones de whisky, bebidas exóticas que la moda, cada vez más tonta, importa de los países grises donde el sol no se asoma a los ojos de las mujeres". Tal el cuadro social en el lenguaje sarcástico, de chanza, que el autor domina admirablemente.
Candidato es una obra de calidad discutible, si se la mira con ojos de hoy. Comparada con piezas de autores españoles y latinoamericanos de ese tiempo, representa un esfuerzo notable por captar nuestra realidad política y social. Digna de ponerse en escena en cualquier lugar y época .. Lástima que Peralta Lagos no haya profundizado en la caracterización de los personajes, dándonos la pista suficiente para desentrañar quién era quién en la comedia, pues sin duda ello serviría ahora a sociólogos y politólogos para ahondar en la secuencia de nuestras farsas electorales.


ITALO LOPEZ V ALLECILLOS


Fuente: Peralta Lagos, J. M. (1996). Candidato. (10a. Ed.). San Salvador: UCA Editores

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y q es esta mierda :poop:

Anónimo dijo...

es informacion culero