domingo, 5 de junio de 2011

Taberna y Otros Lugares

                                                    Portada de libro UCA Editores, 1989

Roque Dalton hace del “entusiasmo y de la sinceridad un mérito  “literario” (Elena Poniatowska), cualidades que sobresalen en Taberna y Otros Lugares;  “su mejor libro” (José Emilio Pacheco). Con muy justa razón considerado héroe, Dalton  “además de su conducta política inquebrantable dejó un testamento: toda su poesía” (Julio Cortázar). Dentro de ella, Taberna y otros lugares, es la obra perfecta, la más importante y ambiciosa” (Roberto Armijo).  “Al patetismo tenebroso y rimbombante del régimen nocturno, a la impronta rapsódica de los descendientes  convulsos al fondo del fango genitor, sucede un ascenso a la superficie del acaecer cotidiano transcripto vivazmente por un registro mudable, por un discurso dispar, polivalente, metafórico, politonal, imprevisible, con las rupturas y los deniveles humorísticos de Taberna…” (Saúl Yurkievich).

                                                      Portada de libro UCA Editores, 2004

                  
                    EL ALMA NACIONAL


Patria dispersa: caes
                 como una pastillita de veneno en mis horas.
                
¿Quién eres tú, poblada de amos,
                 como la perra que se rasca junto a los mismos árboles
                 que mea?
¿Quién soportó tus símbolos,
                 tus gestos de doncella con olor a caoba,
                sabiéndote arrasada por la baba del crápula?
                 ¿A quién no tienes harto con tu diminutez?
                   ¿A quién aún convences de tributo y vigilia?
                 ¿Cómo te llamas, si, despedazada,
                 eres todo el azar agónico en los charcos?
                 
¿Quién eres,
                 sino este mico armado y numerado,
                 pastor de llaves y odio, que me alumbra la cara?
                Ya me bastas, mi bella

                 madre durmiente que haces heder la noche de las cárceles:
                 ahora me corroen los deberes del acecho

                que hacen del hijo bueno un desertor,
                del pavito coqueto un pobre desvelado,
                del pan de Dios un asaltante hambriento.

 Penitenciaría Central, octubre de 1960.

Fuente: Dalton, R. (2004). Taberna y Otros Lugares. (2a. Ed.). San Salvador: UCA Editores

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