miércoles, 15 de junio de 2011

No Pronuncies Mi Nombre: poesía completa II

                                                      Roque Dalton



                          PRESENTACIÓN
 

"Los hombres de este país son como sus madrugadas / mueren siempre
demasiado jóvenes
/ y son propicios para la idolatría"
                                                                                                             R.
D.



EL RETO era y sigue siendo mayúsculo. Roque Dalton es el autor más vivo de El Salvador: sus lectores aumentan en el mundo entero, sus críticos continúan maravillándose, y la tarea de recopilar la totalidad de su obra poética se ha convertido, por consiguiente, en un deber histórico de alcances todavía indefinibles.

Bástenos valorar, aún sin la reflexión debida, las múltiples expresiones de admiración y encomio con que fue recibido el primer tomo de No pronuncies mi nombre. A lo largo y ancho de Latinoamérica, allí donde sobreviven amigos personales del poeta -compañeros de juergas y de proyectos políticos-, los recuerdos entrañables se han visto de pronto sacudidos por un esfuerzo editorial que únicamente CONCULTURA, a través de la Dirección de Publicaciones e Impresos, podía emprender con credibilidad.

Pero aunque la vigencia de Dalton entre aquellos que le conocieron es conmovedora, resulta bastante lógica. No es sorprendente que un autor con sus características humanas dejara huella tan unánimemente profunda en la memoria de cuantos le trataron. Mayor calado tiene, para nuestra causa bibliográfica, el abrazo cómplice con que esta poesía completa ha sido honrada entre quienes no compartieron ni la época ni las inquietudes vitales de Roque, y que a pesar de ello mantienen por sus libros un entusiasmo creciente. Es a ellos, sobre todo, a los que deseamos dedicar esta segunda entrega del proyecto recopilatorio más ambicioso emprendido hasta la fecha sobre la poesía daltoniana, destacando algunos de los libros representativos de su vanguardismo -Taberna y otros lugares, Doradas cenizas del fénix, Los pequeños infiernos- pero también aquellas breves y azarosas selecciones que por diversos motivos se encontraban incluidas sólo parcialmente en el corpus de la obra publicada cuando Roque aún vivía.

Desde luego, nos habría sido imposible llegar a este hito editorial sin la participación activa del Dr. Rafael Lara Martínez, que emprendía la difícil compilación tras habernos facilitado ya su mejor antecedente, la antología En la humedad del secreto (DPI, 1994). Nuestro agradecimiento también para el destacado escritor Luis Alvarenga -cuyo prólogo nos enorgullece- y para nuestro amigo Pablo Benítez, quien realizó la corrección de estilo del presente volumen. Ya sabemos que era Roque Dalton un poeta explosivo (que no significa impulsivo) y avasallan te (que no significa descontrolado). Escribía sobre la verdad que respiraba sin abandonar el compromiso, igualmente vital, con las formas literarias más logradas. Comprendía el oficio poético en su plenitud volcánica, asumiendo el riesgo de la audacia, pero jamás a contrapelo del esfuerzo incesante por mantener un nivel asombroso de depuración expresiva.

Roque Dalton era la encarnación del talento inusual que va conquistando cumbres porque sabe unir la intuición al trabajo constante, el apasionamiento a la verdadera erudición. De ahí que resulte un ejercicio fascinante recurrir de vez en cuando al Índice comparado de Lara Martínez (incluido al final de este tomo), no sólo para sumergimos en los procesos creativos del más universal de los poetas salvadoreños contemporáneos, sino para dejarnos seducir por el incorruptible afán de búsqueda que le caracterizó y que le sigue granjeando admiradores en todo el mundo.



FEDERICO HERNANDEZ ACUILAR
Presidente de CONCULTURA

San Salvador, abril de 2008


Fuente: Dalton, R. (2008). No Pronuncies Mi Nombre: poesía completa II.
        San Salvador: Dirección de Publicaciones e Impresos.

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