jueves, 19 de mayo de 2011

Prudencia Ayala: Hija de la Centella


Carlos Henríquez Consalvi




1930: La sociedad salvadoreña de entonces negaba a la mujer sus derechos como ciudadana: no podía votar ni mucho menos optar a un cargo público, excluída del derecho a pensar y soñar. Por rebelarse frente a este estado de cosas, a Prudencia Ayala se le llamó "loca" y fue objeto de las burlas de algunos intelectuales de la época. En aquella provincia de prejuicio y doble moral surgió el murmullo de una voz femenina y el grito de una demanda por sus derechos, hasta el atrevimiento de intentar postularse como candidata a la Presidencia de la República. Es noche de tormenta. Una mujer embarazada cabalga por los caminos clandestinos que de Guatemala conducen a Sonsonate. Una centella corta la oscuridad; con estruendo cae sobre una gigantesca Ceiba. El rayo fulmina a dos campesinos y deja aturdida a la futura madre; en su vientre lleva a Prudencia, quien nace en una cabaña de paja en la población de Sonzacate, departamento de Sonsonate. Es el 28 de abril de 1885, según las notas manuscritas de Prudencia Ayala, en las cuales también afirma que su padre fue "un indio mexicano" y su madre "una indígena que alcanzó el grado de Coronel en la lucha contra el régimen de los Ezeta".



Las Voces misteriosas

Hacia la ciudad de Santa Ana. A los diez años se encuentra en el colegio de la profesora colombiana María Luisa de Cristofine, sin embargo no puede concluir el segundo grado debido a la pobreza de su madre. A los doce años, confiesa escuchar "voces misteriosas" que le anuncian los sucesos del futuro. En 1898 inicia la publicación de sus profecías en el Diario de Occidente, de Santa Ana. Al acertar en algunas de ellas, el director del periódico, Don Rosendo Díaz, la bautizó como "La Sibila santaneca" y le concedió un espacio en las ediciones del diario. En 1914 pronostica la caída del Káiser de Alemania y la entrada de los Estados Unidos en la guerra. Se gana la vida como costurera, y por ratos, leyendo las cartas adivinatorias.
A partir de éste momento publica sus planteamientos feministas y su pensamiento unionista centroamericano, así como sus poemas en diversos diarios de Guatemala y El Salvador. En 1919, es encarcelada por criticar al alcalde de la ciudad de Atiquizaya. Ese mismo año marcha a Guatemala, donde es hecha prisionera durante varias semanas, bajo la acusación de participar en la planificación de un golpe de Estado contra el dictador Estrada Cabrera, y luego es expulsada. Sobre ésta experiencia publica "Escible. Aventuras de un viaje a Guatemala." Algunas fuentes la ubican tomando la palabra en la manifestación de mujeres reprimida con violencia por la Guardia Nacional, en las calles capitalinas, el 25 de diciembre de 1922.


Aunque había sido estigmatizada por algún periodista como "la analfabeta", en 1925 aparece su libro "Inmortal, amores de loca" y en 1928, "Payaso literario en combate". En los diarios de la época fustiga a las dictaduras del istmo, y apoya la lucha de Sandino. En 1927 condena la intervención militar de las tropas estadounidenses en Nicaragua y pide una indemnización por los daños causados a ese país.


¿Una presidenta salvadoreña?

En marzo de 1930, Prudencia Ayala anuncia que intentará lanzarse como candidata a la Presidencia de la República. El Gobierno del Dr. Pío Romero Bosque, permitió cierta apertura política. La plataforma de Prudencia promovía los derechos de la mujer, pero también incluía aspectos como el respaldo a los sindicatos, la honradez en la administración pública, la limitación de la distribución y consumo del aguardiente, .el respecto por la libertad de cultos y el reconocimiento de los llamados "hijos ilegítimos". Al mismo tiempo se manifiesta "orgullosa de ser una humilde india salvadoreña". Su acción fue un triple reto al sistema social y político de la época: por mujer, indígena y madre soltera. En ese entonces, era socialmente aceptada la idea de que el único papel de la mujer era tener hijos y atender la cocina. La ley establecía que ellas estaban sujetas a sus esposos. No tenían el derecho de hacer una acusación ante los juzgados, ni prestar testimonio o participar en defensa jurídica.
La costumbre requería que las mujeres se vistieran con recato y no se permitían desviaciones. La aparición de Prudencia, portando públicamente un bastón fue otra provocación contra los sentimientos de sus contemporáneos más conservadores. "No todos los hombres titulados llevan bastón. Yo lo llevaré como insignia de valor en el combate contra los ingratos que adversa n mi amor, mi ideal, la vida que llevo". Es entonces que declara a la prensa: "Jamás he luchado por candidatos, menos por caudillos, no he militado en la política local, sino hasta hoy que lanzo mi candidatura para probar mi competencia ciudadana y sacar triunfante los derechos políticos que en justicia le pertenecen a la mujer."
En junio de 1930 aparece como fundadora y redactora del periódico Redención Femenina, del cual se conocen tres ediciones, donde expone sus argumentos en pro de los derechos ciudadanos de la mujer. En sus páginas escribe: "Pensando seriamente en el estado inferior en que está colocado el sexo femenino, he lanzado mi candidatura para Presidente de la República, para manifestar las actividades cívicas en las capacidades morales y mentales de la mujer; iguales al sexo masculino: sin preocuparme de barreras que tenga que vencer para sacar triunfante la redención femenina en el derecho ciudadano." Reivindica los derechos de la mujer sobre la base de una igualdad de propósitos fundamentados en la igualdad de los sexos: “... el hombre y la mujer forman el cauce del mundo: los dos forman el hogar, los dos forman la sociedad, los dos deben formar el concepto ciudadano y constituir las leyes democráticas contra la esclavitud, los dos deben formar el gobierno." Y en el número tres de su periódico afirma: "Este grito es de elevada significación política ante el coloso del Norte. La preparación cívico político social de la mujer indolatina-hispanoamericana, que ha de cooperar en el orden político de la actividad ciudadana contra toda humillación, contra toda corruptela. Esto no es arrebatar los derechos al hombre, sino constituir la soberanía nacional en los dos sexos que forman la familia humana."



Para exigir el derecho al voto femenino y la consiguiente legitimidad de una mujer a optar a la candidatura presidencial, emprende una batalla de opinión y de alegatos jurídicos. En medio de la burla de algunos articulistas, se levantó la voz de Alberto Masferrer para escribir en el periódico Patria: Prudencia Ayala defiende una causa justa y noble, cual es el derecho de la mujer a ser elector y ocupar altos puestos. Su programa de gobierno no es inferior en claridad, sentido práctico y sencillez, al de otros candidatos que se toman en serio". Y sobre la lucha por el voto de la mujer, afirmó “... plantea un serio problema jurídico a nuestros legisladores y no les queda más   quedos caminos, reformar la Constitución en sentido de conceder esos derechos o dormir una larga siesta…” Entre otras argumentaciones, Prudencia sostuvo: "Las mujeres, según la constitución somos ciudadanos, y los mismos que nos menosprecian, no han rehusado la contribución de nuestra sangre cuando la Patria ha corrido grandes peligros. Mi madre se batió en Santa Ana contra las Ezetas, y se le dio el grado honorífico del Coronel. Como ese abundan los casos en nuestra historia." A los legisladores les increpa en relación al voto femenino: "Sólo los Diputados que no sean patriotas y que no amen a su pueblo pueden oponerse". Frente a la burla de algunos sobre la habilidad de la mujer, Prudencia responde: "Se nos rechaza por falta de mentalidad y de conocimientos? Yo sé de gobernantes y de aspirantes al Gobierno, que no superan a muchas mujeres salvadoreñas y aun les son inferiores". Luego de un encendido debate público, la Corte Suprema de Justicia determina que las leyes de la nación no conceden ese derecho ciudadano a la mujer. Las elecciones las ganó el ingeniero Arturo Araujo, quien prometió promulgar una reforma agraria. No pudo cumplir su promesa. Nueve meses después, fue derrocado por su vicepresidente, el General Maximiliano Hernández Martínez. A pesar de la resolución jurídica en su contra, la lucha solitaria de Prudencia Ayala representó un precedente histórico. No logró la hazaña de ser reconocida como candidata, pero demostró que una mujer era capaz de aspirar y desempeñar cargos públicos. Seis años más tarde el 11 de julio de 1936, muere en San Salvador. No fue sino hasta mucho después cuando se establecieron en El Salvador, sin ninguna restricción, los derechos femeninos.
Conservar la memoria de aquella salvadoreña de piel morena y ojos grandes que escandalizó a la sociedad de su tiempo con la propuesta de ser Presidenta de El Salvador, es un acto ineludible de justicia histórica. Con su bastón de madera, tocó la puerta de la historia para anunciar el advenimiento de una nueva era en la lucha por los derechos de los hombres y las mujeres de esta tierra.


Fuente: Enríquez Consalvi, Carlos. (2009). Prudencia Ayala: Hija de la Centella. En : Trasmallo: Identidad. Memoria. Cultura. No. 4. San Salvador: Museo de la Palabra y la Imagen

3 comentarios:

Anónimo dijo...

aganlo mas corto

Anónimo dijo...

creo que necesita más cosas importantes

Anónimo dijo...

Interesante, me ha gustado mucho pues cita palabras de ella que nos la caracterizan en la profundidad de su planteamiento político en una ápoca sumamente difícil para la mujer. Gracias, por compartirlo.